Con la espada de la angustia intento matarlo con crueldad porque me priva de pertenecer y no me deja espacio para hacer. Es mi enemigo en dos frentes: absurdo el segmento que me ha dejado correr y desgraciada la generosidad que me entrega sin dar, ¿cómo pienso en dónde estoy sin tenerte para pensar? Genocida de sueños y quehaceres te lo llevas todo al olvido de la nada. Yo te desafío con mis letras a permanecer aún cuando logres que yo desaparezca. |