¡Qué han hecho contigo mujer cómo está de maltratado tu vestido siendo dama refinada tanto acoso te ha prostituido! Sé de tu nostálgica angustia de recuerdo de ilusiones en cada sombra de rincones. Sé del abandono de tus calles donde han asesinado a la inocencia y convertido a tus cimientos en cuevas de insolencia. ¡Mujer que has gritado libertad y que has visto el sufrimiento de tus hijos cómo soportas este premeditado edipo que viola a tus carnes con crueldad! Buenos Ayres, Buenos Ayres no consientas más tantas mentiras que tu pasión tanguera y el alma mía perseguirán al acecho a la profunda poesía. En cada beso enamorado que presencian árboles reunidos, en cada palabra confesada en los altares de un café, en cada huella que absorbe con historicismo tus veredas, en cada mirada que regresa después de ausente, a tu Río de la Plata naufragando en el perdón, ¡sentirás Buenos Ayres tu esplendor con la maternidad de siempre!