El destino no es más que el viento o el perfume de una flor llamada mujer, la vida no es más que el momento de goce previo a desaparecer. La libertad es la energía que despliega las alas de la aventura festejando como un hecho a la utopía en los brindis entusiastas de la altura. Vuela y fluye la asombrosa imaginación convirtiéndose el sueño en dictador de los únicos consejos de la inspiración que besan locamente el corazón. Con el tiempo perdido en el espacio y lo necesario con sabor a universal, un barrilete sólo es, y sabio, ¡cuando su vuelo pide a gritos amar! |