Nunca más podré regresar a ver las aguas de Piriápolis sin poderte besar ni amar donde más de un día he sido feliz. Si me dejas o si me voy con la nada yo quedo triste el alma y muerto el corazón vivir sin ti, no quiero, ¡no puedo! ¿Cómo podré suspirar sin mi musa inspiradora, qué poeta puede olvidar a su diosa, y qué luna brillará sin tu estrella encantadora? Ya no podré reconocer el aroma de una rosa y no habrá hombre más triste en la Tierra toda, si me dejas, moriré como tú, sin mí y sola. |