Volveremos juntos, viejo amigo, a recitar bajo la tibia sombra del rosal y al compás marcado en tus tamangos vivirá aquel día de flor y la sombra nos regalará un umbral y un color de Santa Rita invadirá nuestros pies y caerán en tus manos los secretos del bar y hablaremos aquel idioma de café. Encerrado en tu pañuelo, vendrá, Acobijado en tu alma, mi dolor, Y callaremos tantas voces Y viviremos aquel sueño. Entonces, habré bailado. |